Entrevista kiss

foto

Mayra Gómez-Kemp: “Desde niña aprendí que no se puede vivir con la nostalgia”

Acaba de superar una de las pruebas más duras que le ha puesto la vida. Una vida marcada por el éxito, y por el cariño y respeto del público. Nació detrás de una cámara, y delante de ellas supo conquistarnos con su simpatía y profesionalidad gracias a programas como 625 líneas, Luna de miel y el inolvidable Un, dos, tres. Ahora lo sigue haciendo colaborando para Aragón TV. Charlamos con una de las presentadoras que ha marcado la vida de muchos de nosotros: Mayra Gómez-Kemp. Todo un mito de la televisión, una luchadora con mayúsculas.

Mayra, naciste un 14 de febrero en La Habana, Cuba. ¿Cómo recuerdas tu niñez?

¡Silvestre! Sí, porque vivíamos en la playa dónde no vivía casi nadie. Yo iba al colegio en bicicleta, tenía cinco perros, un caballo para mí y otro para mi hermana… A mí cuando me decían que tenía que ponerme un vestido porque íbamos a la ciudad, me ponía a gritar porque me horrorizaba (risas).

Una infancia maravillosa hasta que…

Hasta que llegó Fidel y nos tuvimos que ir. El exilio nunca es fácil. Fue muy difícil decir a dos niñas que todo lo que tenían, se quedaría detrás de una puerta para marchar a un país extraño y tratar de salir adelante. Pero te aseguro, que nunca oí a mis padres en ningún momento decir: “¡Ay, lo que yo tenía!”, “¡Ay, lo que yo perdí”. ¡Jamás!  Mi padre fue escritor, fue cantante, quiso ser actor, era bohemio, muy inteligente, muy mujeriego también… Y mi madre era una actriz maravillosa, y sobre todo una “madre” con mayúsculas.

Sabadabá, Dabadabá, 625 líneas… Son programas que convertiste en éxito, hasta que llegó Un, Dos, Tres. El programa que terminaría marcando tu vida en todos los sentidos.

La verdad es que sí. Lo curioso es que jamás me presenté a ninguna prueba para presentarlo. Yo estaba por entonces presentando mi programa infantil. ¡Te juro que pensé que Chicho me estaba tomando el pelo!

¿Imaginabas que Un, Dos, Tres fuera a darte tanto?

¡Para nada! Yo, de hecho, me conformaba con que la gente no me quisiera matar. Porque todo el que me conocía, excepto mi marido y Chicho, llamó a mi casa para decirme que no lo hiciera, que todo lo que había hecho hasta entonces eran éxitos y que hundiría mi carrera.

¿Y eran tan duras las grabaciones del programa cómo se rumoreaba?

¡Eran durísimas! Ten en cuenta que yo estaba presente en el programa desde el principio hasta el fin. En los diálogos con las azafatas, con Las Tacañotas, con los actores en la subasta... Y a todo eso súmale la tensión en la “eliminatoria”. Si yo arbitraba mal, los que perdían se podían quejar. Y luego imagínate lo que es dominar a un público que tenías a tus espaldas y que sabían cuando empezaba, pero nunca cuando se iba a acabar el programa. El Un, Dos, Tres me preparó de tal manera, que yo soy capaz de presentar mañana un programa en “hora punta” en el Metro de Callao… Y no me equivoco.

Ésa es una de las razones por las que yo no entiendo cómo una presentadora de tu categoría, tan querida por el público, no tiene hoy un programa en una televisión nacional..

Fue algo que yo me pregunté muchas veces hace diez años. ¿Por qué me ignoraron?, ¿por qué me dejaron de lado las empresas? ¿Por qué lo hicieron si el público no se ha olvidado de mí?  Pero ahora ya no me interesa, ya ni tan siquiera quiero saberlo.

¿Sientes nostalgia de aquellos años de grandísimo éxito en televisión y en la música con Acuario?

¡Para nada! Yo aprendí desde niña que no se puede vivir con la nostalgia. Hay que vivir el hoy, y si tienes suerte, llegar al mañana. Eso es lo que me ha permitido luchar desde el primer momento contra esta enfermedad que me ha llegado, de la que ya afortunadamente estoy libre. Ya sólo hay que estar alerta.

La semana pasada te daban los resultados de la revisión del año, contra ese cáncer que te sorprendió de la noche a la mañana. Podemos respirar tranquilos, ¿no?

Está todo muy bien. Creo que eres la primera persona, a parte de mi familia, al que le comento que me han hecho el control del año (que es todo mucho más exhaustivo), y está todo perfecto. ¡Así que estoy encantada de la vida!

Naciste en la semana del amor, el mismo día de San Valentín. La vida te ha tratado muy bien en el amor, ¿no?

Me ha tratado bien en todo. Soy una privilegiada. Claro que he tenido que luchar, pero… ¡y lo bonito que ha sido el camino! ¡Y las batallas que he ganado…! ¡Y las medallas que me puedo colgar por haber conseguido tanto, sin que nadie me haya regalado nada! Aún hoy lo soy. A pesar de haber pasado por una enfermedad muy “jodida”. Y lo soy porque he tenido la oportunidad de salir adelante, de poder luchar contra ella y de poder contarlo para ayudar a otros.

 

Pedro Ángel Sánchez

Lunes, 15 de Febrero de 2010